Richard no había pasado mejor noche que Sonia, sobre todo por la impotencia de no haber podido explicarse con ella. Con Susana pudo dejar las cosas bien claras.
―¿Se puede saber a qué has venido? ―volvió a preguntar a Susana, cuando Sonia salió de su casa precipitadamente.
―Vine para hablar contigo. Llamé a la puerta, no vayas a pensar que entré así sin más, pero como no contestabas decidí esperarte dentro.
―Y ya de paso controlar a qué hora llegaba, cómo y con quién… ¿a ti esto te parece norma