Almuerzo en Gladstone's e Ivan llegaba tarde. No sé para qué me molesto en intentar ser puntual con mi primo cuando él desde luego no lo es. Miré el reloj y eché una ojeada alrededor de la sala. Este lugar que en el siglo pasado fue un club de caballeros había resucitado con mantelerias blancas, mucho cristal y maderas claras, y ya no se parecía al enclave social exclusivo para hombres destinado a los londinenses privilegiados de hace cien años.
Bueno, Ivan habría encajado allí a la perfección