Juliette
La guerra fría había durado cuarenta y ocho horas.
Dos días de silencio absoluto. Dos días donde las únicas palabras que intercambiamos fueron monosílabos profesionales: "Sí", "No", "Firme aquí", "Tráigame el informe".
Cumplí mi promesa al pie de la letra. Me convertí en un fantasma eficiente. Llegaba antes que él, me sentaba en mi rincón de castigo con la silla de plástico, trabajaba hasta que me dolían los dedos de teclear y me iba a dormir al borde de la cama, dándole la espalda, si