Juliette
Me quedé mirando ese pedazo de papel hasta que las líneas negras empezaron a bailar frente a mis ojos borrosos por las lágrimas.
Diez mil dólares.
Ese era mi valor en el mercado de Seth Saint James.
No valía promesas de amor eterno, ni desayunos en la cama, ni siquiera una nota de despedida decente. Valía una cifra redonda y fría para "servicios" prestados.
La náusea inicial dio paso a algo más caliente, más corrosivo. La vergüenza se transformó en una furia volcánica que me secó las l