Juliette
Me quedé mirando ese pedazo de papel hasta que las líneas negras empezaron a bailar frente a mis ojos borrosos por las lágrimas.
Diez mil dólares.
Ese era mi valor en el mercado de Seth Saint James.
No valía promesas de amor eterno, ni desayunos en la cama, ni siquiera una nota de despedida decente. Valía una cifra redonda y fría para "servicios" prestados.
La náusea inicial dio paso a algo más caliente, más corrosivo. La vergüenza se transformó en una furia volcánica que me secó las lágrimas al instante.
Me levanté de la cama como si las sábanas de seda estuvieran ardiendo. Me duché con agua hirviendo, frotando mi piel hasta dejarla roja, intentando borrar sus huellas, su olor, la sensación de sus manos adorándome horas antes.
Me vestí con mi "armadura". Un pantalón de vestir negro, una blusa blanca cerrada hasta el cuello y mis tacones más afilados. Me recogí el pelo en un moño tirante, tan apretado que me dolía el cuero cabelludo. Necesitaba ese dolor. Me ayudaba a concent