Seth
Vivir en una mentira era, extrañamente, la forma más pura de felicidad que había conocido en años.
Pasamos el resto del día en una escena de calidez doméstica. Ver a Juliette moverse por el penthouse sin el peso de la amargura en sus hombros era como ver una flor abrirse después de un invierno eterno.
No había miradas de odio, ni reproches por el pasado, ni esa distancia extraña que nos había separado desde que la encontré en las oficinas de Nolan.
Ahora, ella me buscaba constantemente. M