Juliette
Cuando Seth se marchó, supe que desde esa noche comenzaría una contienda por el control. Y estaba dispuesta a pelear por él, a no dejarlo ganar en su nuevo tablero.
Decidí pasar por el vestidor, lo que hallé me dejó inmóvil y con la boca abierta.
No había maletas, pero los estantes estaban llenos. Filas de vestidos de seda, blusas de mi marca favorita, zapatos de mi talla exacta y lencería de encaje francés que solía usar. Todo era nuevo.
Un escalofrío me recorrió la espalda. No había comprado eso hoy. Llevaba tiempo preparándolo. Seth no solo quería mi deuda, llevaba años construyendo el escenario para atraparme.
Me duché para quitarme el olor a derrota y tener un momento para mentalizarme para esa noche. Salí envuelta en una toalla, con el cabello goteando y el aroma a mi jabón favorito sobre mi piel. Porque incluso de ese detalle se había encargado Seth. Dejé caer la toalla sobre la alfombra y busqué una braga de encaje negro en el cajón. Estaba subiéndola por mis mus