—¿Quién era esa mujer con tan poca educación? —Cerró de un portazo la entrada principal y echó un leve vistazo a Alicia.
—Con sinceridad, no tengo puñetera idea de quién sea, pero tiene un par de nalgotas para darle azotes mientras… —Aun en estado de ebriedad, pudo percatarse de que los movimientos groseros que acompañaban a sus palabras, incomodaron a su acompañante—. Lo siento, Ali.
La joven cerró los ojos, frunció los labios y emitió un gruñido interno. Por su expresión podía ver que estaba