Ensimismado se quedó observando la pantalla unos segundos, la foto de Aledis se mostraba en ella llenándolo de sensaciones contradictorias. ¿Por qué Elián debía encontrarse en su casa en esos momentos? Lo único que deseaba era echarse sobre la cama, y hablar con ella hasta que finalizara la luna de miel. Alzó un brazo con la mano extendida indicándole a su amigo que guardara silencio, con un leve temblor deslizó el dedo y contestó la llamada.
—Ale, ¡qué sorpresa! —Se aclaró la garganta avergonz