Capítulo 46: Alcohol y amor no son buenas mezclas
—Estoy bien, Lorena, deja de preocuparte.
—¿Cómo no quieres que me preocupe? Si vas a tomar una vida que no es tuya, siquiera vívela. No te presentas a trabajar y a Elián le resulta sospechoso; dice que siempre fuiste una perra, pero que te ocupabas de sacar el negocio a flote.
—No estoy para sermones, siempre estuve trabajando desde que tengo memoria. Ahora tengo casa, coche, negocio y hasta novio. Uno que no me hace demasiado caso y que ya me