Aledis permaneció absorta, viendo pasar los segundos en el reloj, sin poder dormir en toda la noche. Cristian se encontraba recostado sobre su pecho, se quedó dormido mientras ella lo abrazaba y le acariciaba el cabello. No podía apartar de su mente lo ocurrido horas antes. «¡Me besó!».
Lo peor era que correspondió a ese beso como si la vida se le escurriera de las manos si no lo hacía, pero más que por deseo, fue por venganza hacia Brais. No pudo detenerse, estaba herida y se dejó cargar a la