Capítulo 32: Te amo, Brais
Brais no podía creer que la estaba besando, el sueño de su vida se hacía realidad. Su boca era suave, tan cálida que no pudo evitar olvidarse de los remordimientos y perderse en ella. Era como si con Aledis todas las dificultades se hicieran a un lado, como si su cuerpo respondiera al suyo por inercia. Sin necesidad de nada más. Acalló a su conciencia y la apretó contra su cuerpo. Sus pechos redondos y erguidos se frotaban contra sus pectorales, como si quisieran escapar de aquella suave tela qu