(Punto de vista de Nayara)
La plaza seguía envuelta en un silencio inquietante, pero Nayara ya no estaba en el presente. Su mente había sido arrastrada sin piedad hacia aquella noche que la cambió para siempre.
Recordó la llegada a la manada . El auto se había detenido en la parte trasera de la manada. Algo que le llamó la atención.El chofer, un hombre que no había vuelto a ver desde entonces, le había dicho:
—Disculpe, Luna. Me han indicado que entremos por aquí.
Ella lo había mirado ex