CAPÍTULO: LO QUE LA VERDAD NO PUDO OCULTAR
El silencio era absoluto en la plaza de la manada Fuego de Luna.
No porque no hubiese voces, sino porque el alma de la manada entera estaba suspendida. Como si el aire mismo supiera que algo estaba a punto de romperse... o de renacer.Nadie lo sabía ,todos estaban ahí sin moverse,todos menos Nayara y Khael Lorentz que ya se iban .
La plaza central de la manada Fuego de Luna, esa que tantas veces había sido testigo de celebraciones y rituales, ahora era