CAPÍTULO – No voy a mirarte
La plaza central de la manada Fuego de Luna vibraba con una tensión invisible, como si cada piedra bajo los pies estuviera a punto de estallar. El murmullo creciente de los presentes tejía un susurro colectivo que hablaba de miedo, de sorpresa… y de un despertar que nadie podía detener.
Pero Nayara no escuchaba nada de eso.
Solo sentía el zumbido feroz de su propio pulso y de su loba .
Ese latido ensordecedor que se colaba entre sus costillas y le apretaba