RAPHAEL
La puerta de la sala de reuniones se abre y Liam, mi encargado, coloca la carpeta delante de mí.
—Entonces—, digo. —¿Se ha colocado la trampa?
Él asiente. —Pero aún tienes que distraer a tu mujer.
—Déjala conmigo.
Liam se aclara la garganta y se vuelve hacia mí. —Peter intentará llegar a Sara, ya lo sabes. Ahora que ha salido de la cárcel, su objetivo no serás tú, sino Sara.
—Y por eso ella no puede saberlo—, le digo. —Por eso tenemos que asegurarnos de que se tiende esta trampa para qu