Me dirijo al despacho de Raphael. De pie junto a la puerta, medito si debo molestarle o no. En la última hora he visto entrar y salir a cinco personas. Se negó a ir a trabajar hasta asegurarse de que yo estaba bien. Le dije que estaba bien, pero no me creyó.
Quiero hablar con él. Necesito hablar con él. Sobre qué, no tengo ni idea, sólo sé que necesito hacerlo.
Veo a alguien irse, y luego a otro. Quizá sea un buen momento para hablar con él.
Abro la puerta de un empujón y entro. Raphael tien