A veces sucumbir a la tentación suena bastante apropiado, porque es el corazón el que gobierna nuestras decisiones y deseos fervientes, obligándonos a no repensar y a actuar de forma espontánea. Como psicóloga siempre he pensado que, en determinadas circunstancias, el órgano, símbolo de nuestros sentimientos, nos muestra el camino adecuado.
Siempre he tratado de llevar a mis pacientes la espontaneidad propia de las personas genuinas, pues actuar sin hipocresía, siendo fiel a los principios, g