Durante toda la noche, en aquel restaurante, sentía cómo mis pensamientos giraban en torno a la propuesta, a ese amor sincero e incondicional que él mostraba con sus acciones.
Era un hombre de detalles. Se había asegurado de preparar un momento inolvidable para mí. Sonreí con una comprensión clara, mirándolo directamente a los ojos.
- ¿ Qué pasa? - preguntó confundido y visiblemente incómodo.
- Nada - me apresuré a responder - solo me doy cuenta que soy una mujer bendecida, por tener a