Carlos asintió ante mis palabras, sabiendo que, ante una decisión tomada, no existían sacrificios con resultados positivos.
- No puedo dejar solo a mi hijo, es un niño traumado por la pérdida de su madre, que era su sostén y no puedo fallarle.
- ¿Aunque te cueste el matrimonio? - preguntó decepcionada, pero no arrepentida.
No había amor en esa relación, al menos no en ella y eso me frustraba, porque la base fundamental de una relación consensuada era precisamente el amor, pero, su pregunta,