Un poco agotada por la mañana movidita que acababa de tener tomo unos minutos y le pido a Isabel una taza de café. El divino néctar de los dioses tiene el poder de calmarme y brindarme las energías para continuar mi día.
De repente, mi secretaria, atiende el llamado de la puerta principal y me doy cuenta que acaban de llegar los próximos pacientes.
- Buenos días - saludo cuando los percibo entrar a mi oficina.
- Buenos días - responden al unísono los dos miembros de la pareja.
Ambos son