La última súplica de Cassian se siente como la mordida de un perro rabioso. Es brutal, desesperada y profundamente efectiva. Me ha golpeado donde la armadura es más delgada: el juramento hipocrático y la memoria de Diana.
—Dos años —repito, la voz es un hilo tenso—. Dos años en el infierno, a tu lado, por una cura que solo yo puedo descifrar.
—Es el trato. Es la única forma de que yo pueda mantener el acceso a los fondos de la Junta y tú a la investigación. Es por el tiempo que le queda a Valeri