Mundo ficciónIniciar sesiónEric Bastian, empresario millonario y soltero empedernido. Apasionado por los viajes necesitaba que su secretaria, Teresa Mendosa, le organizara la vida, y ella lo hacía con gran facilidad desde cualquiera de las oficinas. Por eso, cuando Teresa anunció que se iba, Eric recurrió a su mejor arma: la seducción. La encandiló con hermosas flores y exquisitas joyeria, pero cuando termino el tiempo para poder marchase, Eric descubrió que su plan había fracasado: porque se había enamorado de una mujer que nunca se casaría con él...
Leer másTessa se pasó la mano por el pelo, lo que no fue buena idea porque lo teníarecogido en una cola de caballo y la mano manchada de pintura roja. El corazón le latía a toda velocidad. ¿Qué se proponía Eric?Su padre apareció en el porche con su andador, aparato que llevaba debido a la avanzada artritis que padecía. Tessa caminó hasta él para ayudarlo a bajar los escalones, pero Eric se le adelantó y le ofreció su brazo.—Harry, te presento al jefe de Teresa —le dijo su mujer en voz baja.—Encantado de conocerlo, joven.Tessa sonrió. Su padre había hablado con voz tranquila y segura. Aquel hombre no se dejaba intimidar por nada. Eric y él se estrecharon la mano.—Mi hija me ha dicho que es un genio en cuanto a negocios y finazas, nos conto de el viaje que realizaron hace poco a la Isla —Le puedo asegurar que le encantara, tiene lugares encantadoresde la Tierra —contestó—. Creo que les gustaría.—Seguro que sí —contestó el padre de Tessa mirándolo confuso—. Estábamos pensando en cómo
Se estaba bajando del coche cuando vio aparecer al abogado en lo alto de las escaleras del edificio.—Quiero ver a Tessa —le dijo.—¿Quién es usted? —le preguntó Roy .—Eric Bastian , su… su antiguo jefe —contestó, aunque le habría gustadopoder decir que era su amante.—Ah, sí, el CEO —comentó —¿Puedo hablar con ella? —insistió, educadamente.—Puede hablar usted con quien quiera, pero Tessa no está aquí.—¿Y dónde está?—No tengo ni idea. Me llamó hace unos días para decirme que no pensabavenirse a California conmigo. Yo, al final, tampoco me voy a ir porque me hanofrecido un gran caso aquí en Nueva York. Supongo que le había dicho que nos íbamos a ir…—Sí —contestó Sebastian—. ¿Me está diciendo que rompió su relación conusted?—Sí. Ironías de la vida, porque hace una semana Tessa estaba hablando de matrimonio y todas esas cosas. Como usted comprenderá, no es una idea que me haga demasiado feliz cuando yo me paso el día divorciando a los demás —bromeóRoy —¿Tiene idea de adónde
De repente, vio que la expresión de Eric se suavizaba, pero se puso rígido de nuevo, se acercó a la puerta y se quedó mirándola desde allí. Tessa elevó el mentón en actitud desafiante. Qué pensara de ella lo que quisiera. Como solía ocurrirle siempre que la miraba, sintió que las rodillas le temblaban, pero en aquella ocasión sintió que una profunda tristeza le invadía el corazón.Eric se giró y se fue. Tessa se dejó caer en el suelo. Era consciente de que lo que había tenido con él había sido una aventura, solamente una aventura. El futuro cuidadosamente planeado que podría haber compartido con Roy seguramente no habría estado lleno de noches de pasión, pero le habría dado hijos y una familia.¿Pero ahora? Lo había echado todo a perder porque se había enamorado locamente de un hombre que la creía capaz de traicionarlo a él y a su empresa. Tessa no pudo evitar que un terrible sollozo saliera de su garganta.¿Acaso creía Eric que se quería vengar de él? Se sentía completamente destr
—Ya lo sé, hijo —contestó su padre—. Tu madre se ha encargado de ponerle un avión privado. Ha despegado hace cinco minutos.—¿Pero por qué?—A veces, es difícil entender a las mujeres.—Tengo que ir a buscarla.—¿Adónde? ¿Te vas a montar en otro avión para encontrarte con ella en elcielo? No es posible.—Pero…Eric no sabía qué decir. Era la primera vez en su vida que una mujer lo rechazaba abiertamente. El dolor le rompía el corazón. «La quiero». Lo había pensado, pero no lo dijo en voz alta. No quería admitir que amaba a una mujer que no lo amaba.—El deber es lo primero, hijo.—Ya lo sé, papá, pero…—Venga, vamos —le dijo su padre acariciándole la mejilla—. Hay cosas quesalen bien y otras que no. Mañana por la mañana lo verás todo con más tranquilidad.Eric siguió a su padre. Sentía el corazón roto y se moría por abrazar aTessa. ¿Podría volver a abrazarla algún día?—¡Eric , cariño! —exclamó Ferras a sus espaldas—. Espera un momento, cariño, no puedo andar bien con este vestid





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