—Ya lo sé, hijo —contestó su padre—. Tu madre se ha encargado de ponerle un avión privado. Ha despegado hace cinco minutos.
—¿Pero por qué?
—A veces, es difícil entender a las mujeres.
—Tengo que ir a buscarla.
—¿Adónde? ¿Te vas a montar en otro avión para encontrarte con ella en el
cielo? No es posible.
—Pero…
Eric no sabía qué decir. Era la primera vez en su vida que una mujer lo rechazaba abiertamente. El dolor le rompía el corazón. «La quiero». Lo había pensado, pero no lo dijo en voz alta