De repente, vio que la expresión de Eric se suavizaba, pero se puso rígido de nuevo, se acercó a la puerta y se quedó mirándola desde allí. Tessa elevó el mentón en actitud desafiante. Qué pensara de ella lo que quisiera. Como solía ocurrirle siempre que la miraba, sintió que las rodillas le temblaban, pero en aquella ocasión sintió que una profunda tristeza le invadía el corazón.
Eric se giró y se fue. Tessa se dejó caer en el suelo. Era consciente de que lo que había tenido con él había sido