El senador le indicó que había un sitio en la proa para sentarse y así lo hicieron.
—Así que eres la ayudante de Eric —comentó.
—Sí —contestó Tessa girándose hacia él con una sonrisa—. He venido para organizar una reunión
—Eres muy calladita, ¿no?
—Es que la vista es preciosa y me gusta disfrutar de ella en silencio.
—Sí, la vista es preciosa —asintió el senador mirándola fijamente.
Tessa sintió que el estómago le daba un vuelco.
—La verdad es que esto de estar fuera de casa no me gusta mucho —