El beso duró apenas unos segundos, pero en la percepción de Logan fue una eternidad. Todo se detuvo: el aire, los sonidos, incluso el murmullo lejano de la cena dentro de la mansión. El cuerpo de Nathan estaba tan cerca que podía sentir su corazón latiendo con violencia, un pulso irregular que parecía responder al suyo. La pared fría detrás de él contrastaba con el calor que emanaba del cuerpo del otro hombre, un calor que lo invadía todo, que lo quemaba desde dentro.
Nathan fue el primero en s