Logan se tocó los labios completamente confundido, el corazón le latía tan fuerte que sentía el eco de cada golpe en el pecho.
—¿Te volviste loco? —preguntó, dando un paso atrás, apartando a Nathan con un empujón—. ¿Por qué me besaste?
Su voz salió entrecortada, mezclada con rabia y un temblor que no podía controlar. Abrió la puerta del baño con brusquedad, dispuesto a irse de aquel lugar, pero Nathan fue detrás de él.
El ambiente del bar seguía igual, las luces bajas, el murmullo de la gente,