Mundo ficciónIniciar sesiónLa misma cafetería. La misma mesa. El mismo pedido. La misma persona lo atendía. Sin embargo, una tarde todo cambió. Eliel era de esas personas habituadas a tener una rutina. Ir a trabajar y, luego, pasar por su cafetería favorita. Disfrutaba desperdiciar el tiempo bebiendo una taza de té y leyendo un libro. Era su pasatiempo antes de regresar a su casa. Siempre solo, sin que nadie lo molestase, y le encantaba. Pero… Sí, hay un pero… Toda aquella serenidad se hará añicos cuando sea otra persona quien lo atienda y Eliel no está acostumbrado a decir más de dos palabras. En serio, él solo quería disfrutar de su té mientras leía, pero, al parecer, ya no será así. Noam será el encargado de romper su burbuja tranquila. ¿Cómo es que Noam se convirtió en una persona tan… molesta? ¿Por qué a él? Eliel no lo sabe, al menos, no al principio. Lo que comienza mal… Acaba, ¿en romance? Dicen que los polos opuestos se atraen, ¿verdad? Bueno, Eliel y Noam están a punto de comprobarlo… ****** Obra registrada en Safe Creative. No se permite copia total o parcial, sean originales. Ante cualquier tipo de plagio, se tomarán las medidas necesarias. Todos los derechos reservados.
Leer másAdvertencia de contenido sexual explícito.Recuperándose, Eliel se puso de pie nuevamente y se abrió la cremallera de su pantalón. Su pene estaba duro como una roca y la sensación de alivio fue agradable cuando se dio un par de caricias por encima de la tela del bóxer.—Ahora, Bebé, me chuparas y lo harás muy bien —sentenció, dejando expuesto su duro y goteante pene.Noam parpadeó, mirando el pene de su esposo. Lo quería. Quería lamerlo, chuparlo y enloquecer a Eliel con su lengua y boca.—Sí, Daddy —replicó Noam, ahogando un gemido.Eliel sostuvo con una mano la parte de atrás del cuello de Noam y con la otra guió su pene hacia los labios de Noam, frotando su glande allí. Noam sacó la lengua, lamiendo y probando antes de que Eliel se lo meta en la boca.Noam chupó, decidiendo hacer lo mejor que podía mientras intentaba llevarlo más profundo en su garganta y ahuecando sus mejillas. Quería ver a su Daddy venirse por algo que él hizo. Eliel vio la determinación de Noam en sus ojos y nunc
Estaba un poco nervioso… No, no eran nervios. Era… vergüenza. A la mierda. No había nada de malo en lo que estaba por hacer. Además, no sería la primera vez y mucho menos la última. Desde que descubrió que le gustaba usar ciertos objetos en la intimidad, se había hecho un poco aficionado al asunto. Su primera experiencia dentro del campo BDSM había sido buena y aprendió ciertos artilugios que le fueron gustando mucho más a medida que incursionaba en ese mundillo. Ciertamente, con el paso de los años, se convirtió en el dominante. Sin embargo, siempre tuvo cuidado a la hora de relacionarse con las personas. Sus antiguas relaciones fueron esporádicas y nunca sintió más que solo atracción física. Pero eso había cambiado radicalmente cuando conoció a cierto chiquillo que supo ver más allá de lo que mostraba en la superficie. Ese chiquillo logró conquistarlo y enamorarlo. Ah, cómo cambiaron las cosas desde que conoció a Noam. Se había enamorado profundamente del chico y hoy día, después de
Su teléfono vibró dentro del bolsillo del pantalón. Echó una mirada hacia la izquierda; Luisa lo observaba con una ceja arqueada.—Como que tengo que ir al…—Sin excusas. Ve y atiende el teléfono —Una sonrisa de disculpas esbozó en torno a la chica—. Quita esa sonrisa mal disimulada. Ahora ve y habla con tu novio, gerente irresponsable.—¡Hey!, soy un buen gerente —espetó, arrugando la nariz.Luisa rió por lo bajo, negando con la cabeza. Se llevaban más que bien, al punto de confirmar que eran buenos amigos y cómplices cuando necesitaban cubrirse las espaldas por ciertos asuntos nada referente a la cafetería.Imitando un intento de puchero, cruzó las puertas vaivén, rumbo a la zona más alejada del bullicio de las personas y del personal.~*~El calor trepó por sus mejillas mientras contemplaba la imagen en su teléfono. Já, luego Eliel tenía el descaro de llamarlo insolente a él.«—Quiero mi té de miel y limón» —espetó en un susurro el mensaje al pie de la fotografía.Era injusto que s
Se dirigió hacia la misma mesa, retiró la silla y se sentó parsimonioso. Dio una mirada fugaz al entorno, todo seguía igual a como lo recordaba. Inhaló gustoso el intenso aroma a café que parecía venir de cada rincón de la estancia. Y no, a él no le gustaba beber café, pero no necesariamente significaba que no le agradara el aroma. Él optaba por algo mucho más…—Disculpe la demora, aquí tiene su té —espetó alguien.Asintió, sin quitar la mirada de la persona que se marchaba nuevamente a retomar las tareas cotidianas de su trabajo.Inhaló el perfume que desprendía la humeante taza. Sí, esa esencia era mucho más gustosa que la del café.Esbozó una sonrisa nostálgica antes de dar el primer sorbo. Y mientras degustaba el té de miel y limón, en su mente comenzaron a brotar los recuerdos. Recordó la primera vez que entró a la cafetería y de cómo había quedado hechizado por la tranquilidad de esta; de cómo prefirió la mesa más apartada del bullicio de los demás clientes, de la voz suave de l
Último capítulo