Seduciendo al rey de la mafia 38. No deseo atarte a mi
La luz del hospital se reflejaba en las cortinas, generando un entorno casi etéreo que contrastaba con la cruda verdad de lo ocurrido. Una semana había transcurrido desde el fatídico accidente, y allí me encontraba, en una estancia gélida y luminosa, observando a Dimitrik reposar en la cama, su rostro tranquilo contrastando con la severidad del acontecimiento. Aunque experimentaba mejoría, los médicos decidieron mantenerlo bajo observación por una semana adicional y dar inicio a su terapia. Habí