Seduciendo al rey de la mafia 3. Mi punto débil
No me dejaría ir tan fácil, mis mirada era plausible pues no quería ponerlos en alerta, miraba a sus guardias que nos rodeaba.
Los cuatro podrían ser fácilmente neutralizados con mi arma, ya que, a diferencia de mi tío, poseía habilidades avanzadas tanto en artes marciales y en boxeo. Tomaba mi café de manera sumamente lenta, sus ojos jades me escudriñaban.
—Así que, no me permitirás marcharme, ¿verdad?
—Asi es mi krolik(conejita) has captado mi interés. No dejare que nadie te mire, que nadie