37.Necesito que confíes en mí.
Cuando salí del hipódromo, Derek me esperaba tal como acordamos al finalizar nuestra llamada. Cuando me recogió, noté que, a pesar de intentar hacer sus habituales bromas, lo percibí algo estresado. Al llegar a su casa, lo que más llamó mi atención fue la gran cantidad de todoterrenos oscuros estacionados frente a su residencia. De reojo, observaba a Derek como si nos hubieran transportado a una escena de película de acción.
—¿Vinieron todos los agentes del FBI por lo que pasó anoche? —preguntab