No podía creer que en verdad nos hayamos retirado de una escena del crimen con tanta facilidad. Él solo llamó a alguien diciéndole que se encargará de “limpiar el desastre" y nos alejamos de los cuerpos esparcidos en la calle. Cómo si nada hubiera ocurrido.
¿Estaba tan confiado de qué saldría impune?
En cuestión de minutos, tres camionetas negras iluminaron la calle. Varios hombres se bajaron, silenciosos y con los rostros ocultos tras las mascarillas. Empezaron a trabajar en silencio, sacand