Tic, tic, tic, tic
Los ojos me pesaban al igual que las extremidades, pero el incesante sonido seguía interrumpiendo mi sueño. Mi preciado sueño.
Me obligué a abrir los ojos, notando que aún llevaba la ropa de anoche. Incluso me había quedado dormida con los zapatos puestos.
El celular sobre la cama alumbraba, siendo responsable de interrumpir mi sueño embellecedor.
Lo tomé, notando el número desconocido en la pantalla.
Me senté con prisa, aclarándome la garganta.
¿Me estaban llama