••Narra Cipriano••
El whisky quemaba mi garganta. O quizás era la rabia. No lo sabía. Solo sabía que el hielo tintineaba contra el vaso cada vez que mi mano temblaba.
Un Don temblando tenía que ser una vergüenza. Jamás me he permitido temblar, ni siquiera cuando mis padres fueron traicionados y quisieron derrocar a los Grimaldi. Tuve que actuar rápido, mover masas, causar disturbios, enfrentamientos. Y en todo ese tiempo, jamás vacilé. Solo actué tal y como me habían entrenado.
Y hoy, después d