46

Se quedó paralizado, sintiendo como las piernas le flaqueaban.

Muchas dudas lo asaltaron en ese momento.

El sonido de la campana fue lo único que lo despertó de su letargo profundo de miedos y verdades, las que se enfrentaban con fiereza tras la confesión de Javier.

No le quedó de otra que caminar, porque tenía que dictar clases. Lo hizo por obligación, porque no podía darse el lujo de abandonar todo e irse al demonio.

No podía abandonar a sus estudiantes, su trabajo, su empleo.

Los sentimie
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP