Cuando se despertó otra vez, lo hizo exaltada. Y se levantó del piso bajo la curiosa mirada de sus hermanos y empezó a buscar el dinero.
Por unos instantes, tras recuperarse de su desmayo, creyó que estaba loca y que tal vez había escondido en dinero en otro lugar.
Lo buscó sin parar, hasta que Cinthia se acercó para detenerla y contenerla.
—¿Era mucho dinero? —preguntó su hermana, con mueca entristecida.
Abigaíl jadeó exaltada y se tocó el rostro con las manos para aguantar un grito de rabia.