Oliver se encerró en su habitación y suspiró aliviado cuando creyó sentirse a salvo y se tomó algunos segundos para reaccionar otra vez.
Recordó a Abigaíl y corrió al cuarto de baño para asearse.
No tenían mucho tiempo, pues tenían que estar a las tres en la universidad, así que se metió bajo el chorro de agua tibia y se lavó el cuerpo con prisa, conforme se cepilló los dientes.
En las afueras de la propiedad, Abigaíl aprovechó del tiempo a solas para revisar sus redes sociales, y se encargó d