Capítulo 17.
Tenía, siendo generosa, la mitad de probabilidades de salir viva de aquello.
Lo sabía porque los lobos estaban desesperados por conseguir un par de osos para sus entrenamientos. Había escuchado los murmullos: antes de mi llega rotaban a sus osos con demasiada frecuencia, incapaces de encontrar uno que aguantara más de unas cuantas sesiones con el lobo Markos y los idiotas recién transformados.
La mayoría de los osos capturados nacieron en cautiverio, sin un verdadero instinto de lucha... apenas