Capítulo 132. Markos
El conductor ya me esperaba fuera del Coliseo.
Entré al vehículo sin decir una palabra y me acomodé en el asiento trasero. Cerré los ojos apenas la puerta se cerró.
Nunca había estado en el laboratorio principal.
Cuando hicieron de mí un Bersaker fue en uno de los laboratorios "pequeños". Aunque, siendo sincero, aquel sitio no tenía nada de pequeño. Era un complejo enorme, lleno de jaulas, quirófanos y científicos que sonreían demasiado mientras hablaban de abrir cuerpos. Aun así, recuerdo habe