Capítulo 131. Reinelle
A diferencia de la última vez que me sacaron sangre, los lobos ni siquiera me dieron un segundo vistazo. El contacto fue mínimo. En cuanto terminaron, me empujaron hacia la puerta y siguieron con lo suyo.
Con Markos yendo a lo desconocido, me dirigí a que me asignaran las tareas del día.
El lobo encargado gruñó cuando aparecí frente a él, pero se limitó a señalar a un grupo de lobas que ya comenzaba a marcharse.
Las seguí.
Ese día tocaba limpieza de la arena.
Hice una mueca.
Odiaba arrastrar ca