P.O.V. Mia
No pierdo de vista ninguno de los movimientos de ese español corpulento, atractivo como todo un dios griego; me doy cuenta de que ese siempre tema es para nada agradable y lo sé porque se ha alejado de mí, evadiendo mis preguntas o cambiándolas por otras.
Sé que es muy arriesgado ser tan directa, sé que existe la posibilidad de que él desconfíe de mí y corro el riesgo de que tal vez se vaya y ahora sea él quien no quiera hablar conmigo y que todo mi plan se venga abajo.
Pero