Los sentimientos se apoderan de mí; las palabras que Adriano ha murmurado en mi oído son tan lindas que hasta me hacen sentir mariposas en el estómago. No sé si sea real o si sea mi pequeña que también esté emocionada por oír lo tierno que es su padre conmigo.
La dieta de fuegos artificiales se ha terminado, dejándonos extasiados por tanta belleza; los invitados también están satisfechos por ver esa linda escena.
—Y no es todo, mi amor, te tengo otra sorpresa —menciona Adriano tomando mi mano.