DALTON
Por un segundo, sentí que el aire se volvía denso, como si la oficina entera se hubiese transformado en una pecera y yo fuera el pez que acaba de darse cuenta de que la tapa está cerrada. Vivianne no dijo una palabra. Solo se quedó ahí, clavada en el umbral, con los hombros caídos y la mirada rota. Los restos de maquillaje y las ojeras profundas contaban una historia de lágrimas derramadas, de insomnios y derrotas recientes.
¿Hasta cuándo acabaría el drama en mi vida? Yo solo quería una v