DALTON
Maldito búho, hijo de pu**ta.
El brillo siniestro del búho seguía en el suelo, pero lo peor era el torbellino que mi madre estaba a punto de desatar. Paseaba de un lado a otro, llevándose la mano al pecho y soltando quejas dignas de telenovela, mientras Lía trataba de recobrar la compostura, corbata en la cabeza y todo.
— ¡Dalton! ¡Los Sinclair están furiosos! —Empezó mi madre, al borde de las lágrimas teatrales— ¿Sabes lo que eso significa? ¡Que puede haber represalias porque no llegaste