DALTON
Las palabras de Lía en mi cabeza me estaban resonando en mi cabeza como los ecos de las campanas de alguna iglesia.
— Recepción tiene en la entrada a la señorita Vivianne Sinclair, y está exigiendo verlo. Dice que es su prometida —. No creí que mi mamá llegaría tan lejos. No de esta manera en la que dejara que Vivianne se presentara a mi oficina como si lo del compromiso fuera un hecho.
Yo no había aceptado nada como para que esta mujer se presentara como si ya se fuera a casar conmigo. M