LÍA
Desde que supe del compromiso de Dalton con otra mujer, algo en mí se apagó. No grité y tampoco lloré. No le armé una escena porque ni siquiera estoy segura de haberme acostado con él. Tampoco fui la típica “mujer dolida” que deja claro cuánto la lastimaron.
No.
Solo me apagué.
Si algo he aprendido en esta vida es que a las mujeres como yo no nos toca el final bonito. Nos toca el papel de transición, el de la lucha constante. El ser rebelde y trazarse un camino, aun si yo crecí al lado de un