Alguien que no fuese Serena.
—El destino me mandó a la mierda y creo que se está riendo en mi cara. ¿Por qué tenía que dar con alguien como tú, Serena? Tan... buena y preciosa, tan poco yo.
Dejó su hombro y se acostó completamente, acomodando su cabeza sobre sus piernas, mientras este reía y seguía pasándole la mano sobre la cabeza, suspirando un sollozo inconcluso.
—Te amo, Danny, te amo demasiado. Demasiado.
Sus manos siguieron su camino hasta alcanzar su rostro y sus blandos labios descendie