—Ven y golpéame, te estoy esperando. —Daniel golpeó en el hombro a su oponente como para tentarlo, empujando el cuerpo de Serena hacia otro lado—. No dices que te he llegado al límite, ¿Ethan? ¡Eres un marica, un estúpido marica! ¿Ya se te quitaron las ganas de matarme?
—No la empujes de esa manera. Ella no tiene la culpa de lo loco que estás ni de la basura de persona que eres...
—¿Ah, en serio? Aquí la única basura que veo eres tú.
Daniel volvió a precipitarse contra el cuello de Ethan y Sere