—Brindemos porque puedo escuchar tu voz amándome y no es un sueño. Pero más que todo, brindemos porque aunque sea un problema andante y no te merezca, he conseguido tu amor. Y tu amor es una pieza que no voy a soltar nunca. Nunca,
Serena rió entre suspiros liberados, viéndolo guiñarle el ojo.
—¡Salud! —soltó con el ánimo saturando su voz, mientras elevaba su copa y la acercaba a la suya, escuchando el sonido quebradizo de sus copas al chocar.
—¡Salud!
Se rieron y aproximaron el vino hacia sus l