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Daniel apretó el borde de su labio inferior entre sus dientes en respuesta.

—No quiero nada que sea de ese hombre, nada en absoluto. Ya lo has escuchado tú misma, no soy su hijo, porque le resulto tan detestable como él me resulta a mí.

—Pero esa casa también es mía y todo lo mío es tuyo, Daniel. —Mark le ofreció un vaso de agua y ella lo aceptó, todavía exhalando —Tu padre no lo ha dicho en serio, solo está algo impactado con la noticia, pero lo aceptará, terminará aceptándolo, yo me encargaré
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